Qué es la economía compartida y por qué cambiará el mundo

Si naciste en un pueblo probablemente esto de la economía compartida no te suene para nada a nuevo:

  • Cuando te ibas con tu vecino en su coche a Córdoba aprovechando que él también tenía que ir y luego se lo agradecías con una cerveza estabas poniendo en práctica el concepto de economía compartida.
  • Cuando te ibas de vacaciones a la casa de Torre del Mar de los primos de tu cuñada aprovechando que ellos no la iban a usar y pagabas por ella un precio razonable estabas poniendo en práctica el concepto de economía compartida.
  • Cuando el hijo de unos amigos de tus padres te prestaba ropa de bebé para tu hijo que él ya no necesitaba y tus padres le daban tomates, cebollas y pimientos de su huerto como muestra de agradecimiento estabas poniendo en práctica el concepto de economía compartida.


Hasta aquí todo parece perfecto, un entorno idílico en el que personas de a pie comparten lo que tienen y necesitan en beneficio de ambas. Sin embargo observamos dos restricciones que hasta ahora impedían su puesta en funcionamiento a escala global:

  1. La necesidad de confianza mutua, tanto de la parte que comparte su bien como por la parte que va a hacer uso del mismo.
  2. La gran dificultad de comunicar mediante los medios tradicionales aquello que puntualmente necesitas o que ofreces al resto del mundo en un determinado momento.

La llegada de internet ha eliminado de un plumazo estas dos restricciones. De repente podemos conocer las opiniones de un gran número de usuarios sobre una persona en particular y así decidir si depositamos o no nuestra confianza en ella. De repente podemos comunicar a todo el mundo aquello que estamos en disposición de compartir o buscar si alguien ofrece lo que necesitamos desde nuestro smartphone en treinta segundos.

Imagina un Fernán Núñez muy muy grande, de más de siete mil millones de habitantes, en el que siempre hay alguien que va a Córdoba en coche a cualquier hora, que va a Sevilla a cualquier hora, que va a Barcelona a cualquier hora y en quien confías porque sabes lo que opinan de él otras personas que ya han compartido sus viajes. Un Fernán Núñez en el que siempre hay un vecino con casa en Berlín, en San Francisco o en Montevideo libre para que pases allí unos días por un precio asequible. Un Fernán Núñez en el que siempre hay alguien con un taladro de sobra que prestarte por un euro al día.

Este Fernán Núñez existe y se llama internet. Todos los días surgen sitios web aplicados a nuevos campos de la economía compartida. De hecho, yo mismo pasé el pasado viernes todo el día en mi empresa hablando con mis compañeros sobre una idea de este tipo que tal vez pongamos en marcha pronto.

La economía compartida es nefasta para aquellos que ostentan el poder económico actual. Por ello no dudes que van a hacer todo lo que esté en su mano para criminalizarla, para que pienses que es una cosa de hippies con los pies negros, para que creas que solo es cosa de pobres que no pueden adquirir lo que necesitan en propiedad. Las vueltas que da la vida; irónicamente la globalización de la economía compartida se ha convertido en el enemigo del poder establecido.

La economía compartida está cambiando el mundo porque nos está haciendo ver que no necesitamos poseer cosas, sino tener acceso a ellas cuando nos hacen falta. Solo gracias a tendencias como esta podremos conseguir un planeta sostenible, así que ponte las pilas (o pidéselas a alguien que nos las necesite) y súbete al tren de la economía compartida. Te dejo un listado:

¿Se te ocurren más campos donde aplicar esta idea?

vámonos parriba