Yo soy del Atleti, no de Podemos

 

El Atleti

Tenía once años la primera vez que entré en mi pueblo a un todo a cien (aquel que pusieron en la calle La Feria). Iba con mi hermano y, entre toda aquella explosión de mil cacharros por veinte duros, vimos dos azulejos de esos que se sostienen con caballetes con dos dibujos muy chulos: uno tenía el escudo del Atlético de Madrid y otro el del Barcelona. A nosotros ni siquiera nos gustaba el fútbol, es más, dudo que supiéramos de qué equipos eran aquellos escudos, pero nos los compramos. El azar quiso que yo me quedara con el rojiblanco y mi hermano, con el otro. Por eso soy del Atleti. Poco después vimos el mundial de Estados Unidos y un tal Caminero se salió; no te puedes imaginar lo que me guirré al enterarme de que jugaba en el equipo de mi azulejo.

Bajó a segunda y seguí siendo del Atleti. Tuvo algún año brillante y muchos mediocres y seguí siendo del Atleti. Con el Cholo lo estamos bordando, pero igual baja dentro de diez años otra vez a segunda y, no lo dudes, seguiré siendo del Atleti.

Podemos

Tenía treinta y un años cuando unos amigos me sugirieron la idea de poner en marcha en mi pueblo un partido que había dado la sorpresa en las elecciones europeas. El hecho de que todos los poderes fácticos estuvieran en su contra, su discurso rompedor y sus orígenes basados en el hartazgo de una sociedad que había sido cínicamente criminalizada por los verdaderos responsables de una situación a todas luces injusta me empujaron a implicarme en ese proyecto. No fue una decisión a la ligera: me pregunté si yo podía ser útil para el proyecto, si el proyecto podía ser realmente útil para la sociedad, si podía aportar algo para concienciar a la población de nuestra dignidad y pensé que sí, que tal vez podía hacerlo.

Han pasado ya dos años desde aquella primera asamblea y sigo pensando que escogí el camino correcto y que nos queda una larga senda por recorrer; Roma está lejos para llegar andando, pero si no empezamos a caminar hoy no llegaremos nunca. No obstante, no tendré ningún miedo de abandonar ese partido si deja de ser útil. No siento ningún apego por sus siglas, para mí no es más que una herramienta que hoy tiene una utilidad; pero si dejase de tenerla, no habría ninguna razón para continuar usándola.

¿Por qué te cuento esta historia?

Porque me parece interesante explicarte en qué se diferencia mi apoyo al Atleti de mi apoyo a Podemos.

Lo mío con el Atleti es pura emoción, no tengo que buscar motivos para apoyarlo. Si pierde contra el Albacete y nos eliminan de la Copa, me da coraje, pero se me pasa en diez minutos y no me afecta para nada en mi vida. Si gana la Liga en el campo del Barça, me alegra y lo celebro, pero a las dos semanas ya ni me acuerdo y no me afecta tampoco para nada en mi vida. Soy del Atleti cuando juega bien, cuando juega mal, cuando pierde dos finales de Champions contra el Madrid, cuando su presidente (implicado en casos de corrupción) abre la boca y sube el pan… Mi vida no depende de lo que haga el Atleti, es solo una afición, nada más. Soy fan del Atleti, tengo hasta bufandas y zapatillas de estar por casa con el escudo.

Mi apoyo actual a Podemos es racional, tengo que buscar motivos todos los días para seguir creyendo en el proyecto. Si empezase a hacer las cosas mal y dejase de ser útil a la sociedad, me afectaría en mi vida. Los componentes de Podemos usamos ese nombre para tratar de frenar el nefasto devenir de nuestra sociedad por la gestión interesada de un grupo de políticos que usan las instituciones con fines claramente personales; pero no tengas ninguna duda de que tiraré a la basura Podemos y lo pisotearé con fruición si se empieza a convertir en lo mismo o si deja de ser una herramienta para conseguir nuestros objetivos. No encuentro ninguna razón para tenerle cariño a Podemos, lo siento. Soy crítico con Podemos, soy consciente de que hace cosas mal y no pierdo la oportunidad de expresarlo pausada y constructivamente en los momentos adecuados. No soy un fan de Podemos, no me pongo ni camisetas ni pines ni pulseras.


En resumen, hoy creo que Podemos puede servir para que los que están no se carguen la sanidad y la educación públicas, para que unos pocos privilegiados dejen de vivir a nuestra costa (o al menos, para que relajen la correa y nos permitan vivir dignamente aunque lo sigan haciendo), y por eso apoyo el proyecto. Todo lo que aporte será por el bien de la sociedad, no por el bien de Podemos. Podemos me da igual, es solo un martillo, un destornillador, una llave inglesa, nada más; si la tengo que romper mientras hago lo que realmente vine a hacer la romperé, ya formaremos otra herramienta para continuar trabajando.

Y, sin embargo, no tengo motivos de peso para ser del Atleti. Soy del Atleti porque Molina, Geli, Solozábal, Santi, Toni, Vizcaíno, Caminero, Pantic, Simeone, Kiko y Penev. Soy del Atleti porque qué manera de subir y bajar de las nubes que viva mi Atleti de Madrid.

A primera vista puede parecer similar, pero no es lo mismo, ¿verdad? Por eso soy del Atleti, pero no de Podemos.

vámonos parriba